¿Sabes quién era Pigmalión? Para saber quién fue debemos remontarnos a los tiempos en que los dioses gobernaban Grecia. Según la mitología griega Pigmalión fue un escultor que se enamoró de una de sus obras: Galatea. Tal era la profundidad del amor que le profesaba que la diosa Afrodita, al verle tan triste por no poder hacer su sueño realidad de amar a Galatea como mujer, decidió convertir a la estatua en una mujer de carne y hueso.

¿Te suena? Es como en el cuento de Pinocho en el que Gepetto amaba tanto a su muñeco que el hada decidió darle vida.

Esta historia se ha utilizado después para hacer estudios e investigaciones sobre el poder de la sugestión y las profecías auto-cumplidas. Mira el efecto Pigmalión dice que crees tanto que algo va a ocurrir que vas acoplando tu realidad poco a poco para que se cumpla lo que deseas. Este efecto se utiliza también para influir en otras personas. Se han hecho estudios en los que en una clase de instituto se le dijo a un profesor que ciertas investigaciones afirmaban que los morenos eran más inteligentes que los rubios y se vió cómo la nota de los primeros mejoraba notablemente. Luego se le dijo que había habido un error, que las conclusiones de dicho estudio eran totalmente al contrario y los rubios subieron sus calificaciones.

Para que lo entiendas mejor te pongo este gráfico:

http://3.bp.blogspot.com/_qtj5Ycv0yrs/SVEuVOVXLsI/AAAAAAAAAcY/n8Nxs-jTpqQ/s1600/efecto-pigmalion2.png

Esto es la profecía auto-cumplida: según las expectativas que depositas en los demás obtendrán un resultado u otro porque estas expectativas hacen que lo trates de forma diferente. El profesor motivó y alentó mucho más a los morenos en primer lugar porque “sabía” que eran más inteligentes…

Y ¿qué tiene que ver esto con el miedo escénico? Verás, si aplicamos este tipo de efecto sobre uno mismo podemos deducir que según piensas de ti mismo obtendrás un resultado u otro. Según te hablas a ti mismo, si te apoyas y animas o si te machacas y hundes tendrás una vida llena de éxito y abundancia o de fracaso y escasez.

¿Cómo utilizas el “efecto Pigmalión”? ¿Te has parado a pensar cómo te hablas a ti mismo ante un reto importante? Y en casa ¿cómo les hablas a tus hijos o a tu pareja?

Cambia tu diálogo interno para cambiar tus resultados. Seguro que a partir de ahora pondrás mucho oído en lo que dices tanto a ti mismo como a los demás…

Hazlo y cuéntame cuáles son tus resultados, me encantará saber que estás avanzando.

 

Noemí Feliu Abad, incansable defensora de la Felicidad como Estilo de Vida

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